Y tras el desayuno nos
acercamos a la Laguna,
paseamos un rato por sus calles, desandamos lo que habíamos andado algún día y
de la mano hablamos, solo con ellas. Y nos sentamos en una terraza, y mientras
tomamos otro cortadito y yo comento que hace un poco de pelete, tú tomas la
prensa, me miras, sonríes, y regresas a la lectura. Y yo me quedo pensando en
esta historia sin final.
domingo, 12 de octubre de 2014
Los domingos tienen algo especial...
Los domingos tienen algo
especial. Si no nos hemos abandonado a los brazos de Baco, las madrugadas saben
a ritmos cálidos bajo las sabanas. Y tras una ducha fresquita, ese café,
intenso que preparas para mí, igual que el primer día, a sorbos con besos
bebemos hasta saciarnos de caricias. Confieso que yo nunca me he hartado de
ellas, las busco sin que te des cuenta los días de diario al maquillarme en el
baño mientras tú te recortas la barba.
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martes, 7 de octubre de 2014
9 años ya...
Nueve años, mil impulsos, cuatro meses, diez días, tres horas.
Y hoy sin duda sigues siendo tú, alma, esencia y sorpresa.
Llueve mientras el cielo llora por mi ausencia.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Los amores prescriben...
Los amores prescriben, eso
me dijeron cuando fui a cumplimentar el formulario de relaciones sensatas. El
individuo que me interrogaba vestía un traje ajado y miraba por encima de las
gafas, no gesticulaba y llegué a pensar que me encontraba ante un muñeco programado
para casos de emergencia, como el mío.
“Su amor ha prescrito, señora”, “¿señora?” Le dije, “pero usted con quién
piensa que está hablando”, me miró sorprendido y respondió: “con una señora de
mediana edad que quiere cancelar sus relaciones para emendar su vida”. Salí de
la oficina llena de dudas, los amores caducan, eso significa que mi primer amor
ya forma parte de un diario, y los siguientes han dejado de ser sustantivo para
convertirse en pronombres demostrativos, “aquel”, “ese”, nunca más serán ese
estado temporal del alma lleno de mariposas, jamás formarán parte del presente
intacto y menos del futuro aventurero.
Los amores vencen como lo
hacen los medicamentos que compramos compulsivamente en la farmacia para
dolores pasajeros. Los amores llegan a tu vida, unos arrasan y tatúan instantes
bajo tu piel, otros finalizan antes del amanecer, hay algunos que abandonan
antes de empezar la batalla, y existen algunos inconclusos que cada noche
aparecen en la esquina de tu cama con los ojos cerrados porque aún no se dieron
cuenta de que forman parte del absurdo.
Sin embargo, hay amores que
aún están por venir, los de los aleteos en el estómago, los que arriesgan en la
tempestad, los que besan despacio y abrazan con caricias, a esos, les dedico
este instante. A uno de esos espero cada noche bajo las sábanas.
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miércoles, 30 de julio de 2014
Alguien...
Después de
varios días en la hemeroteca, comprobamos que el anciano de la calle Agustín no
nos había mentido, el 13 de octubre del pasado año había sido hallado el cuerpo
de un hombre caucásico, de complexión media y de aproximadamente unos 50 años
en una de las casas laguneras. Los forenses tardaron días en realizar la
autopsia por el mal estado del cuerpo, la policía tardó una semana en dar con
el paradero de los familiares.
“¿Nos acercamos
a la casa?”, me preguntaste abriendo los ojos, emocionado. Asentí y me metí en
la ducha. Tú no me seguiste como otras veces, estabas demasiado excitado con el
nuevo descubrimiento. Preparaste los enseres y me esperaste en el coche.
Al llegar al
lugar, aparcamos en una zona poco transitada. Tomé mi chaqueta y las gafas de
sol, y tú, el maletín con la grabadora para hacer la psicofonía. En la zona
había un café bastante austero y unas viviendas bajas, la casa que nos
interesaba quedaba detrás. Una mujer de rasgos afroamericanos se levantó nada
más vernos y se acercó a mí. Me miró intensamente y me dijo: “¿Desde cuando te
acompaña?”, le respondí, “ya llevamos juntos más de cinco años”. Volvió a
insistir, “¿Cuánto hace que va contigo?”, me molestó su insistencia y la miré
inquiriendo qué no había entendido de la respuesta, “Cinco años”. “No hablo de
él, hablo de la figura espectral que está a tu lado, no ha dejado de mirarme
desde que llegasteis, creo que me necesitáis”.
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domingo, 20 de julio de 2014
Sunrise multicultural II
Ya han pasado varios años del nacimiento de la primera entrada de este blog y algunos menos, pero también unos cuantos del inicio de esta idea SUNRISE MULTICULTURAL que Sylvia me propuso.
Hoy la actualizo aquí y sigo añadiendo lenguas...
Sunrise
Brzmi niczym "sonrisa"
Uśmiech, który rozświetla
Wieczór,
Gdy słońce przechodzi w zmierzch.
Uśmiech, który jest brzaskiem
Księżyca
I w którym zastyga czas.
Uśmiechnij się widząc sunrise.
Sunrise
Soa como sorriso.
Sorriso que ilumina
A tarde
Quando o sol se põe.
Sorriso que amanhece
A lua
E detém o tempo.
Sorrir ao sunrise.
GÜNDOĞUMU
Hoy la actualizo aquí y sigo añadiendo lenguas...
Sunrise
Brzmi niczym "sonrisa"
Uśmiech, który rozświetla
Wieczór,
Gdy słońce przechodzi w zmierzch.
Uśmiech, który jest brzaskiem
Księżyca
I w którym zastyga czas.
Uśmiechnij się widząc sunrise.
Soa como sorriso.
Sorriso que ilumina
A tarde
Quando o sol se põe.
Sorriso que amanhece
A lua
E detém o tempo.
Sorrir ao sunrise.
Kulağa gelen bir
gülüş sesi.
Bir gülümseme
geceyi aydınlatan
Güneş batarken.
Bir gülümseme ayı
uyandıran
Güneş doğarken
gülümse.
Zonsopgang
Dat klinkt als ‘glimlach’
Een glimlach die de avond verlicht
wanneer de zon ondergaat.
Een glimlach
die de maan wakker maakt
en die de tijd stopt.
Glimlach wanneer de zon opkomt.domingo, 22 de junio de 2014
No concibo mi vida sin una historia que contarte...
De
pequeña leí “El mago de Oz”, recuerdo aquella casa que volaba, a la pequeña
Dorothy y a sus compañeros de viaje, el león miedoso, el espantapájaros sin
cerebro y el hombre de hojalata sin corazón.
Cuando era niña yo también soñaba con un lugar en el que mi imaginación
era poderosa y capaz de cualquier cosa, un espacio donde todo era posible,
crecí llena de historias, quizá por eso no concibo mi vida sin una historia que
contarte.
Con los años sigo teniendo
mi cosmos personal, un universo propio al que accedo al llegar la noche, allí
guardo mis tesoros más íntimos, esos instantes que nunca olvidaré, palabras,
sonrisas, fotogramas, y allí sobre una almohada de plumas reposan mis sueños,
los que duermo, los que anhelo y los que despierto. Esta noche mi corazón es de
metal e imagina que ruge como el motor de una Harley, la que me encamina por la
ruta 66, suenan los Creedence Clearwater Revival y su tema Fortunate, el viento
afloja mi paso, libertad, y es que es aquí, en los sueños, donde somos
totalmente libres. Dulces sueños.
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lunes, 16 de junio de 2014
Caen las gotas de lluvia...
Caen las gotas de lluvia
tras el ventanal. Tararean una historia de navegantes sin rumbo, de vaqueros
sin espuelas, de capitanes sin naos, un melancólico relato que no lleva a
ningún puerto.
Dejo que las gotas
perforen mi epidermis, que descansen sobre la superficie de la excitación
mientras un ocaso grana enmarca el paisaje. Me encanta como vamos allanando el
camino haciéndolo cada vez más nuestro, más cómodo, más imprevisible.
El sol me ciega, la noche
se aproxima, y yo sonrío.
domingo, 8 de junio de 2014
Queridos Carlos y Ricardo:
Fue un buen momento el día que os cruzasteis en mi vida, y miro atrás y no puedo evitar sonreír. Recuerdo una noche, iba por la Nacional 120, “vuelve”, me dijo el último tipo que durmió en mi cama cuando le abandoné, cogí el bolso, la botella de güisqui y el paquete de tabaco. Buscaba algo más fuerte, algo que me dejara sin palabras. Aceleré mientras iba tarareando una de vuestras canciones, “Llamando a tierra”. Recordé un concierto al que había asistido, en un muelle, creo que no se puede pedir más, oír música en directo junto al mar, oliendo a sal, sintiéndote parte de ese instante, saboreándolo, junto a un amor de usar y tirar. Tras el concierto le invité, “quédate a dormir”.
39 grados se fundieron en aquella
habitación, nunca imaginé que llegaría a enamorarme, pero así fue, un amor nocturno y con
caducidad que acabó donde acaban las grandes interpretaciones, en el escenario.
“Maggie despierta”, me susurró al
despertar, “tengo algo que decir, llegó septiembre y creo que me tengo que ir”.
Y así fue como desapareció de mi vida, sin
equipaje.
Y me
quedé sola, confusa, mientras me preguntaba “¿dónde fue a parar el tren que nunca cogimos?”, sé que estoy llena
de defectos personales, pero llevo
más de mil cigarrillos pensando en
dejarlo, “ojalá te vayan bien las cosas, ojala a mí no me vaya mal, para
olvidarte”. Mas vuestras canciones me animaron a seguir, a viajar, dando vueltas y vueltas, a imaginar que
hay piratas, a tener una filosofía barata de la vida que me
encanta, no hay más futuro que este instante, este en el que la niebla me escupe su canción.
Y
aunque me sentía rota por dentro,
angustiada al no haber hallado el amor entre tantos espantapájaros, aquellas
palabras que me dijiste golpeaban las paredes del dormitorio, nada es universal ni el amor.
Porque,
aunque hayan pasado años siempre os llevo en mi diario de emociones, y doy gracias por los días que vendrán, y a
aquel que me gritó: “no quiero volver a verte nunca más”, solo puedo
contestarle, “se hizo de noche cuando te
conocí”.
Y
llegados a este punto, quizá podríamos haber quedado en Vigo para concretar la entrevista, para vernos y
compartir unas cervezas, pero estamos aquí, yo a este lado del papel y vosotros
al otro, pero os siento cerca, me voy a
dejar llevar, voy a imaginar que estáis aquí, cantando quizá alguna de las
últimas melodías, esas que están aún creciendo en la mente de los amantes de
vuestra música. Llega el momento de escuchar
tu voz y de decir adiós.
miércoles, 4 de junio de 2014
Tu corazón suena como una Harley...
Me habían dicho muchas cosas a lo largo de mi vida, “tienes el corazón frío como el hielo”, “qué gran corazón tienes”, “eres todo corazón”, “si es que no tienes corazón”, pero nunca nadie me dijo lo que tú, aquella mañana que apoyaste tu cabeza sobre mi pecho: “tu corazón de metal suena como una Harley a 200 Kilómetros por hora”, sonreí, últimamente eres el único que me hace sonreír.
Fue entonces cuando te mordí la oreja, ronroneaste como una
moto, te miré, tenías la misma mirada de cuando nos conocimos, ansioso, pícaro
y despistado. Si fuera mañana ya estaríamos rodando por las cañadas mas el hoy
me persigue desde ayer y no sé si tendré el valor de pedirte que me sigas
rugiendo hasta el amanecer.
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