Sin que te sirva de precedente, cariño,
me apasiona la forma que tienes de silenciarme sin decir nada. Reconozco que ando falta de
inspiración, llevo horas esperando vocablos y en su lugar hallo tu boca, y tus
labios. Me reconforta esa ternura con la
que me abrazas, no aspiro a nada más, eso sí, me inspiro en todo. Y sé que el
romanticismo no está de moda, quizás sea la edad, pero si me imagino con
alguien, es contigo.
Si quieres que me quede sobran las palabras, abre
una botella de ese vino que guardamos para momentos singulares, acondiciona el
entorno con algo de música, unas velas y muchas apetencias. He abierto el ventanal del salón, parece que
refresca, bailo descalza por el pasillo, me encanta seducirte desde los pies. Tú
permaneces inmóvil junto a la mesa observando al tiempo que me alcanzas una
copa, me aproximo sin dejar de moverme, incluso cierro los ojos buscando esa desconexión
completa con el instante, me interrumpen cálidamente tus manos. Cuando se trata de hechos sobran los vocablos,
cuando se desea algo con intensidad no hay nada más fascinante que laborar para
lograrlo. Y que la inspiración nos pille trabajando, como decía Picasso.
“Llevo días pensando en
dejar que la inspiración me agarre por las piernas.”
Si analizamos la frase
habrá quien crea que hablo de sexo, algunos decidirán que tengo agujetas del
gimnasio, los hay que se preguntarán de quién hablo, a quién van dirigidas mis
historias, en quién me inspiro. Pues bien, voy a sincerarme aquí, en mi blog,
que es mi casa.
La vida te da mucho pero
también te quita otras muchas cosas, te enseña, te elabora un mapa de minas
donde no pisar a las que acudes insistente y cabezota, pensando que a ti no te
va a explotar. El viaje vital en el que estamos embarcados te aporta mucha
experiencia, muchos momentos intensos desde cualquier cara de la luna, te
desabriga y te viste, te emociona y te rompe.
Pues es con todo esto con
lo que fabrico mis aventuras fantásticas. No hay un quien hay un todo, si
cuando al leerlas podéis entrar en la escena y empatizar y pensar que podría
ser vuestra, no necesito más.
Al fin y al cabo todos hemos
pasado por las mismas calles, hemos sufrido y hemos amado, todos somos energía
que se mueve por el espacio. Y con algunos he tenido la suerte de chocar.