Lo peor ha pasado, cariño, tenemos toda la madrugada para coordinar el nuevo plan de ataque.
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martes, 29 de noviembre de 2016
Aquella noche retumbó la ciudad...
Aquella noche retumbó la ciudad, tal vez fue el
lecho donde salvajes nos reencontrábamos, te miré y me quedé perdida entre tus
labios. Te confieso que nunca me olvidé de ellos. Me abrazaste un segundo,
percibí que te habías ausentado y que obviaste mi beso, te mantenías a dos
centímetros acordonando la zona de minas, el perenquén y mi locura. Retomé la
conversación tácita, se me humedecieron los ojos recordando y me abrazaste de
nuevo.
Lo peor ha pasado, cariño, tenemos toda la madrugada para coordinar el nuevo plan de ataque.
Lo peor ha pasado, cariño, tenemos toda la madrugada para coordinar el nuevo plan de ataque.
viernes, 5 de agosto de 2016
A veces no tengo nada que contarte...
A veces no tengo nada que contarte y aún así
podríamos estar horas y horas hablando.
Me turba tu presencia, me generas un apetito
insaciable, me abrasas con tu mirada, ya no te cuento qué desencadenan tus
manos bajo mi piel. Las caricias se transforman en corrientes eléctricas
restablecidas; los besos, impactos a bocajarro; las sonrisas, magnetismos en
carne viva.
Baten las aspas del ventilador de techo, me
adormece su soniquete, pasas la mano sobre mi cintura intentando atrapar el
perenquén, me vuelvo hacia ti insistiendo en ese silencio tan tácito que nos
reservamos cuando nos pretendemos. Y así podríamos estar horas y horas
conversando.
Etiquetas:
Alexi Murdoch,
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besos,
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ventilador
jueves, 2 de abril de 2015
Comenzaste la mañana con un suave toque de dígitos...
Comenzaste la mañana con un suave toque de dígitos
alrededor de mi ombligo. Miraste el despertador, aún no había sonado. Te
acercaste a mi boca disimulando, percibí que llevabas varios minutos
observándome desperezarme. Me giré hacia donde estabas y sonreí al tiempo que
sonaba el tintineo del reloj. Lo cortaste de un toque y regresaste a mi
ombligo, y a mi perenquén, y a la húmeda e inquieta sensualidad que anida en mi
cuerpo cuando tú me besas. Y te ofrecí mis manos y mis labios y ese amanecer. Y
el amanecer se hizo carne.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Me perdí
Me perdí ayer intentando recortar mariquitas, de esas que se posan en los balcones y endulzan la mañana. No abrí la ventana temprano pero sé que estabas esperando que lo hiciera.
¿Cuándo adivinaré qué piensas al mirarme?
¿Cuándo dejaré de sentir un vacío cada vez que me abandonas entre las sábanas?
Y entre tanta perdición encontré un perenquén chicharrero entre los ladrillos de la terraza, y es que el sol aprieta a estas horas. Me puse a su lado.
Lo sabes, si fuera un animal sería una salamandra.
Volviste tarde del trabajo. Me miraste al entrar en el salón. Sonreiste.
Me quedé pensando en qué pensarías.
Me descalcé.
Y la noche llegó hasta mis pies.
¿Cuándo adivinaré qué piensas al mirarme?
¿Cuándo dejaré de sentir un vacío cada vez que me abandonas entre las sábanas?
Y entre tanta perdición encontré un perenquén chicharrero entre los ladrillos de la terraza, y es que el sol aprieta a estas horas. Me puse a su lado.
Lo sabes, si fuera un animal sería una salamandra.
Volviste tarde del trabajo. Me miraste al entrar en el salón. Sonreiste.
Me quedé pensando en qué pensarías.
Me descalcé.
Y la noche llegó hasta mis pies.
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