“Cuando soy buena, soy muy buena, cuando soy mala, soy mucho mejor” declaraba Mae West, y yo añado, cuando quiero soy lo mejor que puedes encontrar, mejor acostarnos esta noche que amanecer deseando haberlo hecho. No me prometas amor eterno, ni juegues conmigo, no pretendas que te busque cada madrugada, adoro saberte cerca conquistando territorio.
domingo, 19 de julio de 2015
Cuando soy buena, soy muy buena...
“Cuando soy buena, soy muy buena, cuando soy mala, soy mucho mejor” declaraba Mae West, y yo añado, cuando quiero soy lo mejor que puedes encontrar, mejor acostarnos esta noche que amanecer deseando haberlo hecho. No me prometas amor eterno, ni juegues conmigo, no pretendas que te busque cada madrugada, adoro saberte cerca conquistando territorio.
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martes, 14 de julio de 2015
Día de la embarcación...
Adorna mi muelle.
Chasquidos.
El color va mudándose
A lo largo de las horas.
Son las 6.
Flotando llegan
El y ella,
Ella y él.
Se rompe el silencio
Y mi alma.
Me rompo.
Se abre el puerto
Y deja que llegue
La brisa del Carmen.
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sábado, 4 de julio de 2015
Interesante...
Interesante, esa es la razón por la que estás aquí. Reconozco que si
fueras más bajo y tuvieras las manos pequeñas no quedaríamos en la misma
conversación, ni tampoco en la misma frase, ni compartiríamos letras,
pero tienes la mirada intensa, los labios carnosos y me hablas con
palabras diminutas que saben a sobresdrújulas. ¿Qué parte de mi cuerpo
te apetece acentuar?
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viernes, 26 de junio de 2015
Hay una guitarra trasteando...
Hay una guitarra trasteando en mi alcoba, hay notas
que desconocen dónde se hallan, eres el amante rebuscado, la emoción con
remitente, una bienvenida abrazada a un atardecer.
Si me soltaras entre las
cuerdas latiguearía todo lo que me distingue del ayer y del mañana. No me
provoques, soy este instante, regado de pentagramas, de acordes y de “acuérdate
de cómo me llamo”.
lunes, 22 de junio de 2015
Sólo quiero regresar...
Sólo quiero regresar, y una vez allí me iré completando:
un guiño al aterrizar y encontrarte en el aeropuerto, la mirada perdida en el
infinito mar de camino a casa, una sonrisa insolente que llevaba tiempo con
ganas de emerger, unas manos cálidas, un certero giro, una playa con el mar
embravecido, un deseo, el Teide, nubes recortando el horizonte, la brisa
acariciando mi rostro, unas lágrimas llenas de emoción y un TQ grabado con sal
sobre mi piel.
jueves, 4 de junio de 2015
La música tatúa el alma...
La música tatúa el alma, la machaca hasta sangrar, remueve las tripas, asalta las dudas y las embarca en periplos beligerantes, y al concluir las melodías, inquieta, y en ocasiones llora.
La música marca instantes, adorna encuentros y reencuentros,
y con los desencuentros, se concentra. No hay nada más que mirar hacia atrás
para escuchar antiguos amores, recuperar a aquellos que perdiste, amar a los
que nunca dejaste de querer, renunciar a los que movieron cucarachas en tu
estómago, esconder la tímida inocencia de los que sentiste en secreto, y sobre
todo, deleitarte con los silencios rotos de aquel que puso voz a tus deseos.
Sin música no habría vidas.
lunes, 25 de mayo de 2015
Sé que no aparezco en tus sueños...
Sé que no aparezco en tus sueños, que ni vago cerca
de tu lecho.
Hoy te busco incandescente, soy la combustión del
deseo y la pasión, la mezcla explosiva que arde frente a tus ojos.
No formo parte de tu vida, desconoces si duermo o
despierto.
Yo sí te sueño cuando estoy a cincuenta centímetros
de tus labios, cuando percibo que hueles a todo lo que ando buscando, la
infinitud de la oscuridad fuera de control, el sabor de tu espalda y la
profundidad de un cincel con el que esculpirme.
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jueves, 7 de mayo de 2015
Recuerdo el olor al entrar en aquella tienda de Ravello...
Recuerdo el olor al entrar en aquella tienda de
Ravello, un aroma intenso a piel curtida, a papel, a esencias pretéritas.
Recuerdo también que te comenté que tenía hambre,
que desde el desayuno en el hotel de Positano y tras una noche incandescente
amalgamando instantes, no habíamos ingerido nada. Me miraste, siempre que posas
tus ojos sobre mi piel me transformo en animal.
Tomaste una libreta de color encarnado y me la
enseñaste, asentí, volví a sentir ese perfume a madera rota, a lignina cálida,
a historias diarias que confeccionar.
Hoy la he encontrado en el cajón del escritorio, sus
páginas en blanco demandan que te perfile una receta para la lasaña, aunque
mejor que seas tú quien cocine esta noche.
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