jueves, 4 de junio de 2015

La música tatúa el alma...


La música tatúa el alma, la machaca hasta sangrar, remueve las tripas, asalta las dudas y las embarca en periplos beligerantes, y al concluir las melodías, inquieta, y en ocasiones llora.

La música marca instantes, adorna encuentros y reencuentros, y con los desencuentros, se concentra. No hay nada más que mirar hacia atrás para escuchar antiguos amores, recuperar a aquellos que perdiste, amar a los que nunca dejaste de querer, renunciar a los que movieron cucarachas en tu estómago, esconder la tímida inocencia de los que sentiste en secreto, y sobre todo, deleitarte con los silencios rotos de aquel que puso voz a tus deseos.


Sin música no habría vidas.


lunes, 25 de mayo de 2015

Sé que no aparezco en tus sueños...




Sé que no aparezco en tus sueños, que ni vago cerca de tu lecho.

Hoy te busco incandescente, soy la combustión del deseo y la pasión, la mezcla explosiva que arde frente a tus ojos.

No formo parte de tu vida, desconoces si duermo o despierto.

Yo sí te sueño cuando estoy a cincuenta centímetros de tus labios, cuando percibo que hueles a todo lo que ando buscando, la infinitud de la oscuridad fuera de control, el sabor de tu espalda y la profundidad de un cincel con el que esculpirme.

jueves, 7 de mayo de 2015

Recuerdo el olor al entrar en aquella tienda de Ravello...




Recuerdo el olor al entrar en aquella tienda de Ravello, un aroma intenso a piel curtida, a papel, a esencias pretéritas.

Recuerdo también que te comenté que tenía hambre, que desde el desayuno en el hotel de Positano y tras una noche incandescente amalgamando instantes, no habíamos ingerido nada. Me miraste, siempre que posas tus ojos sobre mi piel me transformo en animal.

Tomaste una libreta de color encarnado y me la enseñaste, asentí, volví a sentir ese perfume a madera rota, a lignina cálida, a historias diarias que confeccionar.

Hoy la he encontrado en el cajón del escritorio, sus páginas en blanco demandan que te perfile una receta para la lasaña, aunque mejor que seas tú quien cocine esta noche.

jueves, 30 de abril de 2015

My love....




Espero que sepas como llegar a mi cama. No necesitas un plano de coordenadas, ni brújula, estoy al principio de tu vida, la que dejaste aparcada una mañana frente al Teide, querías compartir un leche y leche y yo te comenté que desayunaba desnuda.

Para una noche no precisas mapas, para dos quizás sí. No es cuestión de permitirte adentrarte en mi vida fácilmente, tendrás que sudar la camiseta y sonreír.

Y para el resto del trayecto, te delineo un esquema de altibajos, de risas, y sobre todo de mi cuerpo para cuando no sepas por qué estás aquí.

sábado, 11 de abril de 2015

Qué difícil


Qué difícil es la primera persona del plural,

qué complicado acomodar los pronombres y darles el lugar perfecto.

Qué complicado es ajustar los tiempos al hablar,

respirar sin sobresaltos,

atenuar en las comas y frenar al punto.

Respetar los pronombres tú y yo como partes de un nosotros,

nunca como entes necesarios para una sentencia.

Esperar que lleguen los modos y con ellos

la subjetividad de las hipótesis,

si yo te hubiera conocido antes

si tú me hubieras descubierto primero

tal vez nosotros seríamos el sujeto de una historia

que comienza junto a un verbo

y finaliza con un signo ortográfico.

Qué arduo es corregir errores,

marcarlos escarlata

y esperar que no vuelvan a repetirse.



jueves, 2 de abril de 2015

Comenzaste la mañana con un suave toque de dígitos...

Comenzaste la mañana con un suave toque de dígitos alrededor de mi ombligo. Miraste el despertador, aún no había sonado. Te acercaste a mi boca disimulando, percibí que llevabas varios minutos observándome desperezarme. Me giré hacia donde estabas y sonreí al tiempo que sonaba el tintineo del reloj. Lo cortaste de un toque y regresaste a mi ombligo, y a mi perenquén, y a la húmeda e inquieta sensualidad que anida en mi cuerpo cuando tú me besas. Y te ofrecí mis manos y mis labios y ese amanecer. Y el amanecer se hizo carne.