jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Cuántas palabras caben en una despedida?



(Lo cierto es que poco importa la cantidad si la última mirada, el último abrazo, o el postrero beso duelen como si una soledad no elegida se viniera a vivir contigo)



¿Cuántas palabras caben en un reencuentro?

Tantas como una sonrisa cuando aparezco vestida de entretarde y vago por tus pensamientos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Las tuyas...



Son vulgares las palabras que se lanzan sin anclaje, son rudas, obtusas y sin remangarse las esquinas. Las tuyas nacen vivas desde la punta de los dedos y recorren mis curvas, desde las más lumínica hasta la decorosa trasnochadora, evitan las esquinas y se aceleran en los labios, arrancan los preciosismos y las entretelas y van directas al verano de mis deseos, allá donde el calor adormece mis letras sobre la arena, construyendo castillos de apetitos y de ternuras.


Son las tuyas palabras que se recuerdan a lo largo de las vocales y las consonantes, son crepúsculos átonos sobre mi piel.

domingo, 10 de noviembre de 2013

...brindaremos por la vida...

Se me ocurren tantas cosas a lo largo de las horas, interpreto cada tic-tac del reloj como una alegoría a la espera. Te espero, llegarás en punto, en ese coche rojo que decidiste adquirir tras conocernos. Me encantó, siempre me han apasionado los coches clásicos y el color escarlata.
Vendrás, quizá te hayas puesto los jeans que tanto me gustan y la camiseta añil que está tan desgastada, me harás una perdida y yo bajaré. Me habré vestido lo más cómoda posible y al mismo tiempo sexy, ya me conoces. Las gafas de sol para evitar que veas cómo me brillan los ojos al verte, y el bolso a juego con las sandalias. Me besarás y yo te besaré, será tan natural como la primera vez, un suave roce que no admite devoluciones. Nos acercaremos a ese chiringuito de la playa, te atreverás a pedirme un baile, sonreiré, sabes que eso me hace tanto bien. Quizá pongan alguna canción de Jamiroquaid, por ejemplo “Love Foolosophy”. Aceptaré tu petición, pedirás dos birras en el bar y bajaremos a la playa.

Estará atardeciendo, me arroparás entre tus brazos, brindaremos por la vida, por nosotros, te salpicaré, correrás detrás de mí, saltaré en tus brazos, caerás al suelo. Nos besaremos…



 

La canción ha terminado.

jueves, 31 de octubre de 2013

Tu cuerpo...



Tu cuerpo es el único lugar donde pierdo el norte, y a veces el sur.
Tu cuerpo es un parapente noctámbulo, un vaso bajo de güisqui una noche de luna nueva.
Tu cuerpo es una botella de oxígeno a cuarenta metros.
Tu cuerpo es una motocicleta en la que cabalgo cada anochecer.
Tu cuerpo es aquello que deseo con nocturnidad cuando amanece y al ponerse el sol aún forma parte de mis apetitos.

lunes, 28 de octubre de 2013

Quiero...

Quiero pasar contigo noches que no acaben que se encierren en instantáneas como esta que sepan a sal y suenen como el mar embravecido. Quiero.

Y no cejaré de acurrucarme al atardecer pensando en tu recuerdo. Aquella playa inconclusa, desahogada, esas dos moles que cerraban mis pasos. Y tú, al otro lado, desnudo, decidiendo a quien pertenecer al agua o al fuego, obviando que la noche llega y con ella, la tormenta.

domingo, 27 de octubre de 2013

Hasta siempre, Lou




Te vas como quien se atreve a ajustar las cuerdas de una guitarra, con sigilo y rasgando acordes.

Te vas accionando un interruptor, el de la caja de sonido, ese que te une como si de un cordón umbilical se tratara, a la música para siempre. Y es que siempre serás del mundo, de las guitarras y de los que amamos las melodías rotas e intensas.

Hoy puede ser un “perfect day” mas te fuiste sin avisar, caminando por el lado salvaje de la vida.
DEP 

domingo, 13 de octubre de 2013

En el bar de Mulligan...

“Antes de perder golpea, primero suelta la izquierda, dos veces y sin pensarlo, la derecha, con fuerza, intensamente, no dejes que te pillen desprevenida, mira a los ojos, cúbrete, sal de su circulo, entra insinuándote, nunca pensara que vas a atacar, golpea otra vez, esquiva…”.

Aquella noche en el bar de Mulligan había un concierto de jazz, entré dispuesta a sacudir el momento. En la barra había un individuo de esos que no se olvidan consumiendo whiskey canadiense. Me acerqué dejando que mis caderas insinuaran mi presencia, y me senté en un taburete junto a él. Pedí lo mismo, ni me miró, era el típico buscavidas y en algún  momento de su vida sería un perdedor, le pedí fuego, tan solo giró la muñeca y me lo ofreció.

Coqueteaba con la camarera mientras sonaba una de Gregory Porter en el escenario. Saqué mi polvera y me empolvé la nariz, el perfume le hizo girar, le miré a los ojos, eran de un oscuro intenso, los rehuí y me volví hacía la salida. Me agarró de los hombros, me escurrí de sus fuertes manos, caminé hacia el lavabo, me siguió, intentó sujetarme, me giré y le golpeé, allá donde sus ideas sobrevuelan la noche, se agachó y abandoné el local, tras colocarme mi sombrero coquetamente.



jueves, 26 de septiembre de 2013

All my days...



Hay barcos que están destinados  navegar miles de millas en el mar, a surcar océanos y enfrentarse a tempestades. Navíos enormes, sólidos, cortejadores con momentos compartidos sobre la cubierta, en alta mar, una copa de champán y unas fresas. Esas embarcaciones son las que se recuerdan porque saben a mucho más que una instantánea en una postal de vacaciones, esos quieren formar parte de tu vida y tú de la suya.

Sin embargo, hay otros que se resisten a embarcarse, atracados en el muelle, anclados a un pasado por miedo a hundirse en la resaca. Incluso a veces intentan achicar agua, abandonar el puerto con grandes parafernalias, lo alzan con una grúa y lo dejan descansar sobre el agua, mas tienen el viento en contra.

Yo soy de los primeros, aventurada en una expedición que solo yo conozco, imaginando historias de piratas, de buques fantasmas, de tesoros escondidos en islas desiertas. Yo salgo a navegar cada día porque sé que en el horizonte siempre estarás tú.

lunes, 12 de agosto de 2013

Exorcicemos recuerdos...





Exorcicemos vivencias, recuerdos, cambiémosles la ropa, demos la vuelta a los calcetines y hagamos el amor, antes de que sea tarde.

Cerremos las ventanas tras abrirlas, dejemos que salgan los días marcados del calendario, arrojemos las licencias y los comentarios cerrados y hagamos el amor antes de que anochezca.

Sintamos la necesidad de alterar el curso de la vida, seamos críticos con nosotros, riamos, lloremos, escuchemos el sonido de un saxo y hagamos el amor, de nuevo, con gozo y nostalgia, porque ya queda menos.

Y para concluir abramos el grifo, llenemos la bañera de palabras, de hábitos, de trapos, de objetos que aún duelen al recordar y ahoguémoslos, y mientras, hagamos el amor, esta vez con pasión, mientras en la alcoba suena Kurt Elling. Ahora ya sí.