domingo, 4 de septiembre de 2016

No soy perfecta...

No soy perfecta ni tampoco soy irrompible, más bien soy sensible, lenta y algo quejumbrosa, adolezco de perfeccionista, de querer tenerlo todo bajo control, de dejarme llevar siempre timón en mano.

Intensa, mantengo la mirada siempre hasta que el corazón me lo permite; sumo incluso cuando resto, porque en la sustracción está la diferencia, y a mí siempre me ha gustado ser dispar.

Con las ideas claras, así como un amanecer que caduca al final del día, me atavío tan solo con la piel, me sobran los hábitos y las costumbres, adoro el silencio de la nota perdida y el sonido reconocido del dulce hogar.

A partir de hoy seguiré siendo igual de imperfecta, no pretenderé enamorarme ni que te enamores de mí, navegaré sin rumbo, pero con tino; degustaré los momentos con calma, no arremeteré contra el futuro como si fuera lo único en mi vida, porque no es así. Viviré el presente, aminoraré la velocidad de crucero, reduciré la presión y evitaré la sal. Y ya en serio, caminaré descalza cada día, sin artificios, sin demora, pisaré la tierra que me ha visto nacer, crecer y amar, y sonreiré. En todas estoy yo, en cada una de ellas soy yo.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Sunrise multicultural III

Vuelvo a retomar mi sunrise particular, ese poema que nació en 2006 cuando vivía en el Puerto de la Cruz, una tarde a la atardecida escuchando el tema Sunrise de Norah Jones.

Sunrise
Suena a sonrisa.
Sonrisa que ilumina
La tarde
Cuando el sol se pone.
Sonrisa que amanece
La luna
Y detiene el tiempo.
Sonríe mientras sunrise.

Dos años después creé este blog personal, le llamé SUNRISE-SONRISA y lo abrí con el citado texto. Fue el tiempo, o mejor dicho, una estudiante de Malta quien me animó a traducirlo a la mayor cantidad de lenguas posibles (mi trabajo me permite tener contacto con estudiantes de todo el mundo), así que me acepté el reto y empecé esta preciosa aventura poética multicultural.
A día de hoy está traducido a 21 lenguas.


Hoy esto continúa y ya son 22...



 夜明け
笑顔の響き
輝く笑顔
午後
太陽が沈む時
昇る笑顔
月
そして時間は止まる
笑顔と共にまた日は戻る


Y 23...
Sunneufgang
Es tönt wie es Lächle 
Es Lächle, wo de Obig erhellt
wenn d’Sunne undergoht.
Es Lächle, wo de Mond
weckt und d’Ziit stillstoh lout
Lach, wenn d’Sunne ufgoht.


Y 24, esta vez en tagalo



Kasing Tunog ng Salitang "Sonrisa"
Ang iyong mga ngiting nagbibigay liwanag sa gabi
Mga ngiting pumupukaw sa liwanag ng buwan 
At pumipigil sa pag-ikot ng oras
Ngiting bukang Liwayway.
 



sábado, 20 de agosto de 2016

Voy a hacerte un amor de esos inolvidables...

Voy a hacerte un amor de esos inolvidables. De los que se saborean a pesar del tiempo y la distancia, de los que excitan al recordarse, un amor táctil, sin palabras, o mejor, con muchas de mirada.
Transitaré tu cuerpo y te cederé el paso, compartiremos el horizonte y el instante, conectaremos aquello que nos une y lo que nos diferencia, disfrutaremos de cada silencio, ahogaremos los deseos con jadeos, batallaremos, reconquistaremos territorios, no daremos por vivido aquello que está por llegar, jugaremos descalzos, nos rozaremos húmeda y vehementemente, nos cegaremos, dudaremos, porque en la duda está el beneficio, y navegaremos sin brújula y sin viento, seremos la melodía que se escucha al final de la noche, la que se rememora al llegar a casa, la que se saborea y se besa, la que se siente, seremos y a estas horas de la madrugada, somos.
TQ

viernes, 5 de agosto de 2016

A veces no tengo nada que contarte...

A veces no tengo nada que contarte y aún así podríamos estar horas y horas hablando.

Me turba tu presencia, me generas un apetito insaciable, me abrasas con tu mirada, ya no te cuento qué desencadenan tus manos bajo mi piel. Las caricias se transforman en corrientes eléctricas restablecidas; los besos, impactos a bocajarro; las sonrisas, magnetismos en carne viva.

Baten las aspas del ventilador de techo, me adormece su soniquete, pasas la mano sobre mi cintura intentando atrapar el perenquén, me vuelvo hacia ti insistiendo en ese silencio tan tácito que nos reservamos cuando nos pretendemos. Y así podríamos estar horas y horas conversando.


jueves, 28 de julio de 2016

Cada vez que te miro me vuelvo a enamorar de ti...

Cada vez que te miro me vuelvo a enamorar de ti. Volvíamos de pasar un día improvisado, en la radio Harry Manx y ese “Crazy love”, sí, algo de lunática tengo, sobre todo cuando llega la primavera y me enciendo, broto como los almendros, y por las noches destelleo cual estrella en la oscuridad de la habitación.
Ibas contando algo sobre la última vez que estuviste allí, desconecté sin querer mirando el terciopelo rojizo del mar al atardecer y retomé la conversación en un punto y coma, aproveché para darle un giro, te dije que el día estaba siendo escandalosamente mágico mientras te observaba, concluiste con “y aún no ha terminado, nena”. Sonreí. No voy a llevarte la contraria, resulta que cada vez que sonrío te vuelves a enamorar de mí.


domingo, 24 de julio de 2016

No sé ni en qué día vivo...

No sé ni en qué día vivo. Regreso a casa algo acalorada, me revienta tanto calor, se me nubla la vista y no sé organizar palabras encadenadas, ni sugerirte una madrugada de esas locas que tanto nos enloquecen. Y es cierto que adoro que estés en mi vida, que me encanta saberte y notarte, y en ocasiones sentirte más allá de la piel, mas en estos momentos no veo el momento de desnudarme, de dejar caer sobre mi cuerpo una gélida lluvia de andar por casa y de encerrarme.
Me interrogas tácitamente si necesito algo mientras en el estéreo suena Madeleine Peyroux, te observo a golpe de abanico y cierro los ojos, me invade una suave sensación de alivio, noto tus manos moldeando mis pies.
A veces me pregunto qué verías en mí aquella noche.



lunes, 18 de julio de 2016

Vivir con tu ausencia es más sencillo en mis historias...

Vivir con tu ausencia es más sencillo en mis historias. Embarqué en el transbordador, confiaba en que en el último minuto cambiarías de parecer y te vendrías conmigo. La travesía pecó de mareosa, yo de soñadora, como siempre.

En el hotel no habían recibido ninguna orden del exterior, ningún mensaje, el desayuno comenzaba a las 7 AM, la cena a las 7 PM. Alimenté mi desaliento con una cerveza en el bar del hall, revisé los correos, interpreté las ausencias y subí a la habitación capicúa.

Llené la bañera, puse algo de música y me evadí. Llamaron a la puerta, me incorporé y me cubrí con una toalla, entreabrí la puerta, un empleado portaba una nota en blanco, la miré y la dejé sobre la cama. Terminé de secarme y regresé a la habitación, “Buenas noches, querida”, dijiste con una botella de champagne en la mano.

Si hay algo que me vuelve loca de ti es esa increíble capacidad que tienes para sorprenderme, para modelar las estructuras hipotéticas, para hacer que tire la toalla sin tocarme.


martes, 12 de julio de 2016

Esto es lo que se denomina un recuerdo a bocajarro...


Esto es lo que se denomina un recuerdo a bocajarro, sin más medicina que lo que llega de golpe. Hace años, una película que ardía por las aristas de la habitación, tú y el sonido de la ducha en la baño mientras te esperaba en la terraza, dos copas de vino blanco sobre una mesa baja y de fondo, una madrugada infinita.

Había tanto que comunicar tanto que sentir ya sin más partituras que la piel. Permanecimos mirándonos cerca de media hora, observando cada minúsculo detalle que mostraba nuestra desnudez. Confieso que me ruboricé en una ocasión, rocé tus manos al inclinarme hacia mi copa, me volví hacia tus labios y te besé.

Hubo miles de instantes así esa noche mientras pensaba en cómo se materializan las memorias, cerré los ojos y calculé el tiempo de impacto, como si de una tormenta de verano se tratara.
La locura lleva un sello implícito que marca la diferencia con la cordura, es nictálope y apasionada. A la demencia hay que respetarla porque solo los grandes amores aman con locura.




jueves, 7 de julio de 2016

Adoro las tormentas de verano...

Adoro las tormentas de verano, y las de otoño, las que se derriten al contacto. Llegué pasadas las nueve. Aún no había comenzado a llover, tú ya estabas ensaladera en mano preparando algo para picar. Me ofreciste una cerveza pero preferí un beso.

Cuando salí de la ducha tenías el ventanal abierto de par en par, habías encendido una velas en el salón para crear ambiente, fuera el olor a tierra mojada me invadió, me abrazaste por la espalda y sentí tu cálido aliento en mi nuca, dejé de respirar. Nunca una apnea comentó tanto de una perturbación atmosférica.