Y aquí estoy esperando a que regreses, dudando
entre vestirme o desnudarme, entre abrir una botella de vino o empaquetarla
como regalo, entre jugar al escondite contigo o que te escondas conmigo.
martes, 11 de abril de 2017
"Está todo preparado"...
“Está todo preparado”, eso me soltaste nada más
entrar en casa. Me quedé ojiplática y respondí tácitamente mientras preparaba
café. Tú seguiste repitiendo la sentencia como si te hubieran dado cuerda. Elucubré
miles de posibilidades a las que podrías estar haciendo referencia, el viaje a
las Islas Fiyi, esa próxima escapada improvisada, la cena de aniversario de
nuestros amigos, esta noche salvaje. Al rato enmudeciste. Me acerqué al salón
esperando encontrarte dormitando pero no estabas. Te busqué por toda la casa
sin hallarte. Al cabo de dos horas telefoneaste, “Está todo preparado”, dijiste
y colgaste.
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sábado, 8 de abril de 2017
lunes, 3 de abril de 2017
Me gusta la gente que veo venir...
Me gusta la gente que veo venir.
Me gusta la gente que sé de qué
va, que reconozco el perfume que lleva y lo que bebe (y si lo muda es para
sorprenderme).
La gente que sabe quién soy y
quiere estar a mi lado, a pesar de mis rarezas.
Hablo de esa gente que aterriza
suavemente, con la que no tengo que esforzarme, esa que conoce mis límites y
debilidades.
Me gusta la gente que cuando
vago blanquecida me transforma en luz.
Me gusta la gente que se adapta
cuando vienen tempestades, que no teme mi silencio y menos mi ausencia.
Me gusta la gente que comparte
su tiempo, sus pausas y sus rincones.
Hablo de esa gente directa,
sincera, esa que late a pesar del frío invierno.
AMIGOS, llamo a esa gente.
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domingo, 26 de marzo de 2017
No existe la paciencia infinita...
No existe la paciencia infinita, la paciencia como
tal sí, hablo de ese estado concebido por la sociedad y definido por la RAE:
“capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”, sin embargo la infinitud
con la que adjetivamos situaciones de nuestra vida no.
Hace días que percibo en tu mirada que adoleces de este mal, soy consciente de mi ausencia cuando compartimos el sofá, de mis viajes entre cuadernos y tinta, perdona si mientras me observas pienso en ti.
Señoría, me declaro culpable de sentir lo que siento, de recrear las historias más increíbles en su espalda, de desear sus manos esculpiendo mi escote, de estallar de alegría cada vez lo veo, cada atardecida de vuelta a casa, soy culpable de disfrutar con él las mejores melodías, los mejores vinos, de entretenerme y entretenerlo con mis palabras, y no, no pretendo ser absuelta de amarlo como lo amo.
Hace días que percibo en tu mirada que adoleces de este mal, soy consciente de mi ausencia cuando compartimos el sofá, de mis viajes entre cuadernos y tinta, perdona si mientras me observas pienso en ti.
Señoría, me declaro culpable de sentir lo que siento, de recrear las historias más increíbles en su espalda, de desear sus manos esculpiendo mi escote, de estallar de alegría cada vez lo veo, cada atardecida de vuelta a casa, soy culpable de disfrutar con él las mejores melodías, los mejores vinos, de entretenerme y entretenerlo con mis palabras, y no, no pretendo ser absuelta de amarlo como lo amo.
jueves, 23 de marzo de 2017
martes, 14 de marzo de 2017
Tengo una lágrima esperando al borde de mis labios...
Tengo una lágrima esperando al borde de mis labios porque ya ha recorrido la primera línea de playa buscando la orilla, la calma y el descanso.
Y tengo una sonrisa que golpea la marea de agua salada que borbolla de mis ojos.
Carezco de ligerezas, amo la intensidad y sé de estrellas fugaces que se aman en el inmenso océano.
domingo, 12 de marzo de 2017
El tiempo corre a favor del viento y en contra de la distancia...
El tiempo corre a favor del viento y en contra de
la distancia. Me acerco a la terraza, llevamos todo el día inquietos y sin
hablar, cada uno en su piel bajo armaduras de doble cierre. En el horizonte el
día se despide, tomo la iniciativa y abro una botella de vino tinto con dos
copas. Sigilosa me siento a tu lado y te observo, me miras y susurras algo
inaudible, me aproximo para oírte mejor, percibo tu perfume y me excito.
Intento salir de la zona de minas pero me detienes, me colocas frente a ti y me
tomas las manos. Evito respirar, incluso moverme para que la bomba que llevo
instalada desde hace días en el corazón no se active, permanezco así unos
minutos. Noto tus labios alrededor de mi cuello, respiro lentamente con el fin
de que las mariposas no aleteen demasiado rápido, insistes. Un escalofrío
recorre mi espalda, ahora sí ya no hay vuelta atrás.
Me pregunto si conoces las reglas de juego, si esta vez será la nuestra, me pregunto si cuando llegue el invierno me arroparás bajo la manta en el sofá y seguirás contándome historias, si yo mantendré tu atención y tus desvelos al despertar.
Me pregunto si esto que siento lo sientes tú también.
Me pregunto si conoces las reglas de juego, si esta vez será la nuestra, me pregunto si cuando llegue el invierno me arroparás bajo la manta en el sofá y seguirás contándome historias, si yo mantendré tu atención y tus desvelos al despertar.
Me pregunto si esto que siento lo sientes tú también.
miércoles, 8 de marzo de 2017
Hay noches que carezco de homeostasis...
Hay noches que carezco de homeostasis, no hace
falta que preguntes con la mirada, ya te comunico que lo que me falta es equilibrio
interior, que poseo una tenue verosimilitud de los hechos, y que no soy
objetiva, al menos esta noche. Adolezco de sensibilidad, de sangrar por heridas
cerradas, de cicatrizar sin incisión previa, de amar sin anestesia.
Y percibo que esta forma de sentir provoca en mi organismo reacciones antitéticas, se convierte en una sacudida epidérmica ocasionada desde el interior, parecido a un terremoto. Y confieso que no sé ser de otra manera, que me arrugo cuando llueve como una pasa y amanezco tras la tempestad, cual heroína de mi misma, al fin y al cabo, lo que necesito es dormir un par de horas, ya sabes, la vida es todo lo demás.
Y percibo que esta forma de sentir provoca en mi organismo reacciones antitéticas, se convierte en una sacudida epidérmica ocasionada desde el interior, parecido a un terremoto. Y confieso que no sé ser de otra manera, que me arrugo cuando llueve como una pasa y amanezco tras la tempestad, cual heroína de mi misma, al fin y al cabo, lo que necesito es dormir un par de horas, ya sabes, la vida es todo lo demás.
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martes, 7 de marzo de 2017
Cierras la puerta con la intensidad del que sabe que regresa a casa...
Cierras la puerta con la intensidad del que sabe
que regresa a casa. Te observo, llevo días sintiéndome en ella solo con
mirarte. Te aproximas y me besas en la mejilla, se me humedecen los ojos, me
acaricias cambiando el curso de mis lágrimas, sonrío. Afuera silba el viento y
aúllan los perros, me comentas que llevas todo el día pensando en mí, yo recojo
tu mensaje con mis manos. Hay tardes que discrepamos junto a la chimenea sobre
qué película ver, otras sobre si acompañarla con maíz o con golosinas, pero siempre,
siempre lo hacemos juntos y a ratos en silencio.
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