jueves, 27 de abril de 2017

Noto que la tinta entra en mi piel...

Noto que la tinta entra en mi piel y se mezcla con mi resiliencia, mientras mi energía fluye por entre mis alientos vitales. Soy Aries, del límite concluyente, impulsiva, apasionada, sensible, nocturna y nictálope. He grabado en mi piel lo que me empuja a vivir, por si algún día, pierdo el rumbo de mi vida.

domingo, 16 de abril de 2017

martes, 11 de abril de 2017

"Está todo preparado"...

“Está todo preparado”, eso me soltaste nada más entrar en casa. Me quedé ojiplática y respondí tácitamente mientras preparaba café. Tú seguiste repitiendo la sentencia como si te hubieran dado cuerda. Elucubré miles de posibilidades a las que podrías estar haciendo referencia, el viaje a las Islas Fiyi, esa próxima escapada improvisada, la cena de aniversario de nuestros amigos, esta noche salvaje. Al rato enmudeciste. Me acerqué al salón esperando encontrarte dormitando pero no estabas. Te busqué por toda la casa sin hallarte. Al cabo de dos horas telefoneaste, “Está todo preparado”, dijiste y colgaste.

Y aquí estoy esperando a que regreses, dudando entre vestirme o desnudarme, entre abrir una botella de vino o empaquetarla como regalo, entre jugar al escondite contigo o que te escondas conmigo.


lunes, 3 de abril de 2017

Me gusta la gente que veo venir...

Me gusta la gente que veo venir.
Me gusta la gente que sé de qué va, que reconozco el perfume que lleva y lo que bebe (y si lo muda es para sorprenderme).
La gente que sabe quién soy y quiere estar a mi lado, a pesar de mis rarezas.
Hablo de esa gente que aterriza suavemente, con la que no tengo que esforzarme, esa que conoce mis límites y debilidades.
Me gusta la gente que cuando vago blanquecida me transforma en luz.
Me gusta la gente que se adapta cuando vienen tempestades, que no teme mi silencio y menos mi ausencia.
Me gusta la gente que comparte su tiempo, sus pausas y sus rincones.
Hablo de esa gente directa, sincera, esa que late a pesar del frío invierno.
AMIGOS, llamo a esa gente.
 
 

domingo, 26 de marzo de 2017

No existe la paciencia infinita...

No existe la paciencia infinita, la paciencia como tal sí, hablo de ese estado concebido por la sociedad y definido por la RAE: “capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”, sin embargo la infinitud con la que adjetivamos situaciones de nuestra vida no.
Hace días que percibo en tu mirada que adoleces de este mal, soy consciente de mi ausencia cuando compartimos el sofá, de mis viajes entre cuadernos y tinta, perdona si mientras me observas pienso en ti.
Señoría, me declaro culpable de sentir lo que siento, de recrear las historias más increíbles en su espalda, de desear sus manos esculpiendo mi escote, de estallar de alegría cada vez lo veo, cada atardecida de vuelta a casa, soy culpable de disfrutar con él las mejores melodías, los mejores vinos, de entretenerme y entretenerlo con mis palabras, y no, no pretendo ser absuelta de amarlo como lo amo.


martes, 14 de marzo de 2017

Tengo una lágrima esperando al borde de mis labios...

Tengo una lágrima esperando al borde de mis labios porque ya ha recorrido la primera línea de playa buscando la orilla, la calma y el descanso.
Y tengo una sonrisa que golpea la marea de agua salada que borbolla de mis ojos.
Carezco de ligerezas, amo la intensidad y sé de estrellas fugaces que se aman en el inmenso océano.


domingo, 12 de marzo de 2017

El tiempo corre a favor del viento y en contra de la distancia...

El tiempo corre a favor del viento y en contra de la distancia. Me acerco a la terraza, llevamos todo el día inquietos y sin hablar, cada uno en su piel bajo armaduras de doble cierre. En el horizonte el día se despide, tomo la iniciativa y abro una botella de vino tinto con dos copas. Sigilosa me siento a tu lado y te observo, me miras y susurras algo inaudible, me aproximo para oírte mejor, percibo tu perfume y me excito. Intento salir de la zona de minas pero me detienes, me colocas frente a ti y me tomas las manos. Evito respirar, incluso moverme para que la bomba que llevo instalada desde hace días en el corazón no se active, permanezco así unos minutos. Noto tus labios alrededor de mi cuello, respiro lentamente con el fin de que las mariposas no aleteen demasiado rápido, insistes. Un escalofrío recorre mi espalda, ahora sí ya no hay vuelta atrás.
Me pregunto si conoces las reglas de juego, si esta vez será la nuestra, me pregunto si cuando llegue el invierno me arroparás bajo la manta en el sofá y seguirás contándome historias, si yo mantendré tu atención y tus desvelos al despertar.
Me pregunto si esto que siento lo sientes tú también.