sábado, 3 de diciembre de 2016

Vestida no es lo mismo...

Vestida no es lo mismo, las caricias se vuelven ásperas, te prefiero desnudo así como yo me encuentro. Y no hablo de hábitos ni de ropajes, me refiero a ese desabrigo que alcanzamos en soledad cuando el paso de los días se sabe gélido, a ese disparate magnífico de vaciarse por dentro para llenarse de alegría. Nos agarramos con la excusa al pudor para no soltar prenda, ni en el strip poker lo haríamos mejor. Tememos enseñar todas las cartas, las arrugas, los pliegues, las vergüenzas y las desvergüenzas.
A tu lado he descubierto la disparatada naturalidad,  la sorprendente improvisación, la infinita cadencia de los días, la armonía de los desajustes y sobre todo, a desnudarme por dentro, que por fuera no es lo mismo.


martes, 29 de noviembre de 2016

Aquella noche retumbó la ciudad...

Aquella noche retumbó la ciudad, tal vez fue el lecho donde salvajes nos reencontrábamos, te miré y me quedé perdida entre tus labios. Te confieso que nunca me olvidé de ellos. Me abrazaste un segundo, percibí que te habías ausentado y que obviaste mi beso, te mantenías a dos centímetros acordonando la zona de minas, el perenquén y mi locura. Retomé la conversación tácita, se me humedecieron los ojos recordando y me abrazaste de nuevo.
Lo peor ha pasado, cariño, tenemos toda la madrugada para coordinar el nuevo plan de ataque.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Se me acumulan la comida, la siesta y las ganas de ti...

Se me acumulan la comida, la siesta y las ganas de ti. Y he decidido empezar por el final.
El nitrógeno me tiene descompensada, camino lenta, sé que disfrutas observándome, yo sabiendo que lo haces. Imagino tus profundidades y no veo el momento de entrar en ti, sin permiso. Acaricias mi piel, arrugas mi nariz, humedeces mis labios, me agarro a tus manos como ancla varada, me desato en una locura iniciática y salvaje, dejándome llevar.
Son las diez, de las nocturnas, aún reposas a mi lado, observo tu nuca, tu espalda, siento tu respiración acompasada, sonrío.
En el estéreo la guitarra de John Mayer, me incorporo y avanzo desnuda hacia la terraza, en la oscuridad todo se silencia, los defectos, los pliegues, las cicatrices, los miedos, las debilidades, pero a estas horas es tarde para dar marcha atrás, no tengo un cuerpo perfecto ni el corazón sano, tampoco adivino a dónde voy, sin embargo adoro que estés rompiéndome los esquemas, que hayas llegado sin preguntas y que tomes café solo y en ocasiones conmigo.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Hoy es un lunes diferente...

Hoy es un lunes diferente, lleva un sello de marca, la luna más ingente vista en los últimos años, así se presenta el día. Yo amanecí con tu tontería y mi risa, el café y unas tostadas con una gotita de aceite. Nos despedimos sin mucho boato, te dije eso de “que tengas un buen día” y tú me soltaste uno de tus enigmáticos mensajes.
Confieso que ya tengo ganas de que llegues, la cerveza está enfriándose, la música ambientando el salón, visto lencería negra y he apagado la luz, tan solo la mecha de una vela delinea la sala.
Oigo la puerta, tus pasos encaminándose hacia donde estoy, tu voz y esa forma tan peculiar que tienes de volverme loca sin tocarme.
Hoy es lunes, pero no uno cualquiera, no, hoy vamos a amarnos bajo la luna más inmensa de los últimos años.


martes, 1 de noviembre de 2016

Cicatrices...

Hoy me he quedado pensando en la profundidad de una cicatriz, en lo que enseña y, sobre todo, en lo que esconde. Según el diccionario, una cicatriz es una señal que queda impronta sobre la piel como consecuencia de una herida. La ventaja de estas es que se pueden ocultar con maquillaje; sin embargo hay otras, las que residen en el alma, las que han amado y se han llorado, y con el paso del tiempo se han sosegado (ignoro la amplitud  que el verbo sosegar adquiere en estos casos). A estas últimas no hay cosmético ni afeite que las cubra, estas no hay qué ni quién las borre, podrían mínimamente transformarse, podrían incluso repetirse y abrirse, y si lo piensas bien, esa marca es una de las muchas que conforman nuestro mapa personal, esas huellas nos han hecho quienes somos.

Esas huellas me convierten en lo que soy ahora, y  esto nunca no voy a renunciar.


jueves, 20 de octubre de 2016

Me pregunto...

Me pregunto si cuando llegue el invierno nos arroparemos y contaremos hasta diez, o directamente nos desvelaremos hasta el amanecer.
Me pregunto si nos dedicaremos esas ausencias que saben a nosotros.
Me pregunto si me invitarás a salir, o mejor, a entrar en tu espacio. Entre paréntesis, hago cábalas imaginando el empalme.
Me pregunto si me besarás sin presumir de que no das ósculos antes de la madrugada, que es primitivo.
Me pregunto si marcarás territorio cuando abandone tu lecho, o si por el contrario, permitirás que añada palabras a tu pentagrama.
Me pregunto si tú te preguntarás siquiera por alguna de mis rarezas.


viernes, 16 de septiembre de 2016

No te cambiaría por nada ni por nadie...

No te cambiaría por nada ni por nadie, por lo menos en lo que dura este instante, preparemos algo de manduca y reguémonos el alma con una botella de vino. La madrugada está alerta, parece que se avecina una bajada de temperaturas, un aumento de pasiones y una montaña rusa de emociones.
Adivina en qué estoy pensando, te informo que quiero llevarlo a la práctica esta noche. Necesitaremos desaprender lo aprendido para saborear todo con la inocencia de la primera vez, alcanzaremos límites insospechados e inhóspitos, remontaremos cauces y olas, planearemos a medio gas, y al concluir la madrugada nos entregaremos como amantes y, sobre todo, amigos.

 

lunes, 12 de septiembre de 2016

No hay nada comparable a este instante...

No hay nada comparable a este instante en el que me encierro bajo un manto de música y escribo. Llevo todo el día pensando en ti. No, eso ya te lo dije ayer, mejor comentarte que hay que comprar cervezas y algo de picar, la nevera está medio vacía y yo llevo todo el día sin tiempo para mí.
Hace días que no nos tropezamos sin querer en el baño. Aún recuerdo esas huidizas miradas que nos regalábamos al despertar, esas primeras palabras junto al café y tu sonrisa. Llevo todo el día pensando en ti. Ay, no, que eso te lo dije anteayer, mejor te dejo pensar en tus cosas mientras leo una novela.
Echo de menos tus caricias insistentes y tus bocados, tu voz y esa manía que te ha dado por acercarte a mí como si fuera a marcharme. Llevo todo el día pensando en ti, sí, ya te lo he sugerido al dejarte la nota de la compra junto a la cazadora.


domingo, 4 de septiembre de 2016

No soy perfecta...

No soy perfecta ni tampoco soy irrompible, más bien soy sensible, lenta y algo quejumbrosa, adolezco de perfeccionista, de querer tenerlo todo bajo control, de dejarme llevar siempre timón en mano.

Intensa, mantengo la mirada siempre hasta que el corazón me lo permite; sumo incluso cuando resto, porque en la sustracción está la diferencia, y a mí siempre me ha gustado ser dispar.

Con las ideas claras, así como un amanecer que caduca al final del día, me atavío tan solo con la piel, me sobran los hábitos y las costumbres, adoro el silencio de la nota perdida y el sonido reconocido del dulce hogar.

A partir de hoy seguiré siendo igual de imperfecta, no pretenderé enamorarme ni que te enamores de mí, navegaré sin rumbo, pero con tino; degustaré los momentos con calma, no arremeteré contra el futuro como si fuera lo único en mi vida, porque no es así. Viviré el presente, aminoraré la velocidad de crucero, reduciré la presión y evitaré la sal. Y ya en serio, caminaré descalza cada día, sin artificios, sin demora, pisaré la tierra que me ha visto nacer, crecer y amar, y sonreiré. En todas estoy yo, en cada una de ellas soy yo.