viernes, 8 de diciembre de 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

La niebla se mantiene a ras del suelo...

La niebla se mantiene a ras del suelo, el frío avecina el invierno, la cafetera pita en la cocina, tengo los pies helados, te echo de menos. Todo se siente intensamente, todo cabe en la misma frase.


sábado, 2 de diciembre de 2017

Hoy te merezco...

Hoy te merezco, eso sí, sin ropajes, lunática y emocional, podrías incluso completar el puzle que arrastro desde que aterricé a tu lado. Hoy llevo el sello de seguridad impreso bajo la piel, observo la caída de la tarde mientras espero que regreses, una copa de vino y algo que contarte. El día ha sido largo y tú sabes cómo acentuarlo en las esdrújulas, o mejor, qué cuerda rasgar si me sobreviene la nostalgia.
Hoy estoy tomando tierra sin parapente que condicionen el aterrizaje, lo hago con la comodidad de intuir que te hallas aquí, una ducha rápida para refrescar el cuerpo y un vino que alimente el alma.
Hoy podría incluso aconsejarte que te perdieras por mi vida, conservo un GPS de supervivencia para situaciones de emergencia y un laberinto de emociones para disfrutar de cada instante.


Me siento en el sofá a escribir un rato, tú sales a la terraza y te giras para ver si me he fijado. Sonrío sin mirarte, completo esta historia y me descalzo a tu lado.


martes, 28 de noviembre de 2017

Cada vez que me invade la nostalgia...



Cada vez que me invade la nostalgia, tú estás ahí para salvarme. A estas alturas de mi existencia tu presencia forma parte de mi bagaje y, sobre todo, de mi vida.

¡No te imaginas cuánto!...

¡No te imaginas cuánto!, eso me comentaste al verme regresar del paseo. Mi sonrisa me delataba, mi compañera de paseo saltó en el sofá y te miró. Habían sido días de oleajes, de ahí tu comentario.
Fui directa a la ducha, tú abriste una cerveza y pusiste música mientras ella te observaba. Adoro la complicidad con la que amerizamos cada atardecida, nada falta ni tampoco sobra, todo está perfectamente sintonizado, desde tu desorden hasta mi armonía, el hilo musical son sus entusiasmados latidos.


lunes, 27 de noviembre de 2017

A tu lado las letras se vuelven sentencias...

A tu lado las letras se vuelven sentencias con sujeto y predicado, y un verbo que las une para que no se rompan.
A tu lado el tiempo se convierte en aire y deja de caer dentro de ese trombón de cristal transparente.
A tu lado todo forma parte de una maravillosa y melódica canción de Gladys Knight, volviendo a casa después de una cita.
A tu lado dejo que las cosas transcurran sin querer y queriéndote.



sábado, 25 de noviembre de 2017

Acabo de volverme a enamorar de ti...

Acabo de volverme a enamorar de ti, de forma consciente, no como la otra vez, la primera, cuando nos conocimos. Ahora que te veo al trasluz y con perspectiva, ya no eres la magia del momento, eres real.
Acaricio tu rostro, surco con mis dedos esa barba de tres días, interpreto tu sonrisa y beso tus labios. Tu gesto es lo mejor del día, juego con tus silencios y aplico palabras a la cena mientras en el estéreo suena esa melodía. Esta vez no hubo dejá vu.
Ahora que te miro, dejé de soñarte el día que desperté en tu mirada.




viernes, 24 de noviembre de 2017

Hay un laberinto en la alcoba...

Hay un laberinto en la alcoba, comienza en la esquina derecha de la cama, a mis pies, y alcanza mis delirios. Un laberinto de sentimientos, un mecano de sensaciones.
Querer a ciegas y amar sin límites.
Saber dónde comienza todo, obviar el final.


martes, 21 de noviembre de 2017

Tus últimos mensajes fueron de lo más sugerentes...

Tus últimos mensajes fueron de lo más sugerentes, los leí por encima por miedo a volverme a enamorar de ti. Comentabas que pretendías besar cada uno de mis tatuajes, que sería una noche interminable, que soñabas conmigo incluso despierto. Cerré los ojos y te imaginé, ni el tiempo pudo borrar tu imagen de mis ojos, y menos de mis labios.

Llevamos dos amaneceres juntos, conversaciones pendientes bajo las sabanas y miles de instantes para el recuerdo.
Llevamos toda una historia en la piel para contarnos.

 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Llevo días sonriendo al despertar...

Llevo días sonriendo al despertar, serán tus ojos invadiendo el lado más cálido de la cama, serán tus manos aprovechando que me desperezo lenta, así soy a ratos, ya me conoces. Será el olor a café que irrumpe en el dormitorio, tus labios que me provocan, será el amanecer.
Llevo días sonriendo nada más verte, y al tiempo, te observo, y te invito a hacerlo de nuevo. No sé que tiene tu boca que me vuelve loca, será tu sonrisa, será que el día se ha vuelto inconsistente, será que te deseo.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Me quedaría a vivir en tu abrazo...

Me quedaría a vivir en tu abrazo, ese que sabe como a estar en casa, y confeccionaría un hilván de momentos para amenizar el resto del tiempo, pero con hilo grueso, para que no haya nada que pueda romperlo. Y al llegar la noche desataría una cadena de sensaciones: esa primera mirada, el primer roce, tu risa y mi sonrisa, las pautas y los enlaces, ¿te acuerdas de aquella tarde de verano en la que aparcamos todo y salimos a pasear?
Y no digamos si me pierdo entre tus caricias, las de ahora, las intensas, las que penetran en la piel sin sobresaltos pero llenas de emociones, cariño, si así fuera ya no habrá forma de echarme de casa.



martes, 14 de noviembre de 2017

Lo nuestro será posible...

Lo nuestro será posible. Serán tus ojos los que me acaricien, tus labios los que saboreen los rincones más profundos de mi cuerpo, serán tus deseos y mis hálitos la melodía nocturna que nos acompañe cada noche.
Lo nuestro es posible, que digo, es una maravillosa locura apetecible para los cinco sentidos.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Shoda...

Gracias por llegar a mi vida.
Gracias por aceptarme.
Gracias por hacerme la persona más feliz del mundo.
Por esa mirada que dice tanto. 
Gracias por adaptarte a mi vida y a mi mundo.
Por acompañarme mientras escribo, enroscada.
Por esperar mi regreso cada vez que salgo de casa.
Gracias por despertarme cada mañana, qué más da la hora, porque verte tan feliz me llena de alegría. 
Por estar al cabo del día junto a mí, en ese sofá al que saltas como un torbellino.
Por escuchar música conmigo. 
Gracias por suspirar cuando estamos juntas al final del día y por esa mirada que me enamoró, y por la que firmaría ahora mismo pasar el resto de mi vida contigo.
Te quiero, Shoda. 


domingo, 5 de noviembre de 2017

Cada vez me lo pones más enrevesado...

Cada vez me lo pones más enrevesado, pretendes que adivine qué deseas sin que nos hayamos visto en todo el día. Tres guasaps y un emoticono. Los estuve releyendo por si entre tus palabras dejabas algo que entrever, nada, si hubiera sido detective quizá hubiera pillado tu mensaje, pero soy sosegada, ya sabes que no estornudo antes de las once. Decidí entonces dedicarte uno de mis microrrelatos, saqué la libreta de crípticos mensajes y elaboré uno con todas tus señales: aquel silencio en nuestra primera cita al concluir la ensalada de canónigos, ese roce imprevisto en la cocina mientras abrías una botella de vino en el segundo encuentro, tu mirada húmeda la noche del estreno, mis labios silenciados por los tuyos, las conversaciones hasta altas horas de la noche a contrarreloj, mi imaginación, tu soledad, la magia del paso de los días, las ganas de más.  

Hoy estás incluso más interesante que ayer, te observo por encima de la pantalla del ordenador al tiempo que concluyo este escrito, pestañeas y sonríes, te respondo tácitamente con mi mirada, tal vez mañana te cuente que cuando me falta la inspiración te uso para armar un esquema de nocturnos, sin plagiar a Chopin. Puede que incluso me atreva a comentarte que hace días que te amo con locura.

 

jueves, 2 de noviembre de 2017

A veces me falta el tiempo...

A veces me falta el tiempo, tal vez es cuestión de agujas, o de relojes, pero ya sabes que no uso de eso, me sobran así como me sobra tu ausencia.
Llevo un rato observándote, la luz tenue del salón despliega tu sombra sobre la pared, me incorporo y me miras.
Hace horas que anhelaba el reencuentro bajo la atardecida, ese minuto de ingenio, o de locura.
Te amo, te lo comento así sin más, antes de que vuelva a faltarme el tiempo.



jueves, 26 de octubre de 2017

Siempre duermo junto a la ventana...

Siempre duermo junto a la ventana, del lado de la cama que me arropa. Los días que amaneces antes que yo, dejas a mi espalda un vacio gélido.  Son los menos, menos mal, los más son los que jugamos a ver quién aguanta más tiempo sin rozarse, siempre pierdo yo, adoro como se me eriza el vello al sentirte bajo las sábanas. Me incorporo y camino descalza hacia la cafetera. Hoy me toca echarte de menos hasta la noche, a ti desearme con locura todo el día.
Y no es por la lencería de satén que me pongo para desayunar, ni por la húmeda tibieza con la que salgo de la ducha y te beso mientras lees la prensa, no es por eso. Son formas de expresión que ponen freno a la rutina, que procesamos, experimentamos y demostramos, así amamos nosotros.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Habrá que empezar por algo...

Habrá que empezar por algo, mejor por alguien. Hoy quiero iniciar este relato contigo, hablando de ti, recordando todo lo que nos pertenece desde hace años, aquello en lo que coincidimos, y lo que nos mantiene vivos. Si pudiera recogernos en un instante este sería ahora.
Ahora que estamos en la misma historia.
Ahora que llueve afuera y nosotros nos arropamos en el sofá.
Ahora que nos desconocemos menos.
Ahora que sentimos, vibramos, y sobre todo, estamos.
Ahora que aún nos sorprendemos.
Ahora que reímos juntos o, incluso lloramos.
Ahora que no existe el azar, ni tampoco la casualidad.
Ahora que todo es causa efecto.
Ahora que nos pertenecemos en libertad.


miércoles, 18 de octubre de 2017

Se enfrían las cervezas en la nevera...

Se enfrían las cervezas en la nevera, incluso el vino blanco de las celebraciones.
Se enfrían las casas al llegar el otoño.
Se enfrían las manos cuando aterriza el invierno, y la nariz.
Se enfría la magia sin su batuta.
Se enfría la música fuera del pentagrama.
Se enfrían las relaciones abandonadas a la rutina.
Se enfrían las palabras no dichas.
Se enfrían los hechos no ejecutados.
Se enfrían las caricias con las ausencias.
Se enfría la vida sin motivos, y sin razones.

Abrázame ardientemente, no dejemos que nos alcance el frío.

lunes, 16 de octubre de 2017

No quiero seguir discutiendo contigo, cariño...

No quiero seguir discutiendo contigo, cariño. Lo admito, esa palabra no está registrada en la RAE, pero no me digas que no suena melodiosa, o por lo menos curiosa. Y es cierto que a estas alturas es ansiada en todos los aspectos y en todas partes, por eso déjame que escriba sobre ella. Dejemos que el petricor inunde este momento.
No quiero amanecer mañana oliendo a estiaje.



sábado, 14 de octubre de 2017

Me encantaría coincidir contigo en la misma frase...

Me encantaría coincidir contigo en la misma frase, ajustarnos en esa coma que detiene las palabras con la cadencia del primer roce, añadir un punto al encuentro, saber que tras él llegarán los pronombres y su prolongación a lo largo de la horizontalidad de la sentencia. Sería sintáctico entregar las armas con las que confeccionamos metáforas, onomatopeyas, o sencillamente con las que nos comunicamos en silencio.  
Me encantaría escribir una historia que hable de ti y de mí. 
Sería una buena historia, solo habría que trabajar el texto, las emociones las llevamos en la piel. 

Me encantaría escribir una historia que hable de ti y de mí, pero para eso te necesito a ti.

 
Funcionaría. Estoy segura. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Hoy ha atardecido un poco antes...

Hoy ha atardecido un poco antes, incluso refresca más que hace unos días. Hoy sé a ti.
Será que tu presencia ocupa cada centímetro de mi piel, tal vez sea la luz tenue que invade la habitación, puede que sea el cálido otoño que nos acompaña esta noche. Lo único que sé es que tengo ganas de ti.

Incluso me atrevería a comentarte que todo lo que escribo, absolutamente todo, me encantaría llevarlo a cabo contigo.


martes, 10 de octubre de 2017

Acaricias mis sueños con tus labios...

Acaricias mis sueños con tus labios, de madrugada. Te acercas silencioso y me coses a mordiscos la espalda. Me deseas, no es nuevo, yo también.
Y tácitamente me relatas lo mucho que has anhelado este momento, no es nuevo, yo también.
Y nos dejamos llevar bajo la lluvia, mientras dentro crepita el fuego.

lunes, 9 de octubre de 2017

No haces más que provocarme...

No haces más que provocarme, en el estéreo ese tema que tanto me encanta bailar y en el frigorífico un vino blanco enfriándose, los ventanales abiertos de par en par dejando la brisa del mar inunde el salón, no sé cómo evitar tanta tentación. Te deseo por todos los rincones de mi cuerpo, y también, de casa.
Llevo un rato sin saber de ti, me incorporo y salgo a la terraza, el atardecer pinta de rojo el horizonte, huele a sal por entre las barandas al tiempo que ventean las toallas. Aún llevo arena entre los dedos y salitre en la piel. Me invades con tu abrazo, siento tu respiración en mi espalda, tus besos en mi cuello, advierto que juegas con tus manos deslizándolas por mis curvas, un escalofrío me recorre el alma y la piel. Respiro profundamente, noto tus dedos bajo mi camiseta, me excita tu tacto, me vuelvo y te miro intentando seducirte, me besas y me derrito entre tus labios. 


domingo, 8 de octubre de 2017

De la muerte solo nos separa el miedo...

“De la muerte solo nos separa el miedo”, me repetiste al entrar en el coche. Recuerdo que te había comentado algo sobre mi última inmersión a treinta metros, en un túnel, de ahí que añadieras esa sentencia a la cita. Puse la radio, sonó algo conocido, te miré y sonreí, añoro cuando reías por cualquier cosa, cuando nada nos parecía difícil, cuando éramos capaces de todo.
Curiosamente a estas horas nada parece detenernos, incluso si nos dejáramos llevar competiríamos como cuando empezábamos este viaje, siempre ganabas tú, inclusive cuando te dejabas perder, puede que sea el prematuro estío que nos mantiene constantemente ardientes, apasionados por vivir.
Retomé la conversación una vez detuviste el coche, “cierto, cariño”, hice una pausa y te besé, “pero también la rutina, la monotonía, la apatía, la ausencia de deseo”. Y esta vez fuiste tú quien me besó como si no hubiera mañana.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Podría...

Podría embarcarme y surcar océanos desconocidos.
Podría desordenarme y, minutos después, reorganizar mi ecléctica vida.
Podría interrumpir mis rutinas, despertarme a deshoras solo para averiguar si duermes.
Podría averiguar que desayunas, incluso si lo haces desnudo.
Podría abandonar el lecho en silencio, a sabiendas de que al volver habrás invadido mi lado buscándome.
Podría enamorarme de ti sin dudarlo. A estas horas. Incluso vestida. Podría. 

Tal vez lo haga…


lunes, 2 de octubre de 2017

La verdad oculta de la luna...

La verdad oculta de la luna.
La mentira vacía de una media verdad.
La nota perdida de la desafinada guitarra.
La tecla hueca del piano de cola.
El desencanto trágico de la expectativa.
El horror del absurdo.
La vergüenza ajena de lo propio.

El principio del final.


domingo, 1 de octubre de 2017

Tu piel huele a mí...

Tu piel huele a mí cualquier día al amanecer, y yo siento la tuya bajo la mía en la ducha, los vapores musicalizan gota a gota tu perfume. Tus abrazos saben y mis besos se escuchan a distancia.
Hoy me apetece cruzarme contigo, intencionadamente. Hoy tengo ganas de ti. Hoy pretendo tus abrazos, y tus manos, y tu boca, hoy te busco intencionadamente.


sábado, 30 de septiembre de 2017

Evito dormitar...

Evito dormitar, últimamente me abandono en el lecho pasada la medianoche por miedo a tropezarme con peldaños pretéritos y desconchados. Huyo de lo previsible, de lo ya conocido, escapo de lo críptico, necesito soltar, dejarme llevar, anhelo tu aliento en mi espalda.


sábado, 23 de septiembre de 2017

Si tuviera vistas...

Si tuviera vistas sería perfecto, sería casi feliz, o feliz al 100% a medias contigo.
Vistas a tu torso desnudo al despertar, infinito.
Vistas a tu espalda, mi tabla de salvación nocturna.
Vistas a tus ojos, a esa mirada que me desnuda la piel.
Vistas a tus manos y a tus dedos acariciándome en la intimidad.
Vistas a tus labios recorriendo mi cuerpo, sin descanso.
Vistas a ti, desnudo, sin más ropaje que mi alma salvaje.

Si tuviera vistas estaría contigo, y serían contigo. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Ojeo revistas...

Ojeo revistas, el tiempo parece ir más deprisa, pongo algo de música, el lapso guarda un silencio inquieto, cierro los ojos y te echo de menos.
Recaliento la pizza que sobró anoche y abro una cerveza, salgo a la terraza, el sol cae indómito sobre el tenderete, me pueden las ganas de llorar y vuelvo a cerrar los ojos, y entonces te siento a mi espalda, me rodeas con tus brazos y me besas el cuello. Y esta vez el tiempo parece detenerse.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Adoro el infinito de tu espalda...

Adoro el infinito de tu espalda, ese que se entrevé entre las sábanas arremolinadas al entrar en el dormitorio. Te giras ligeramente alcanzando el lado cálido de la cama y notas mi ausencia, te incorporas y me ves, me tiendes los brazos y yo sonrío, me pierde tu mirada, esa con la que me estremezco sin que me toques. Salto y me recoges con ternura, y me besas impetuoso, me acelero al sentir tus manos recorriendo mis curvas, me encantan los amaneceres que saben a cruasanes, que huelen a café, que se sienten con los dedos, que suenan a nosotros, amaneceres infinitos, como un día contigo. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Me comunicas que solo tengo 24 horas...

Me comunicas que solo tengo 24 horas, nada más que 24 horas para compartir contigo, esta vez. Saco la calculadora y me pongo a calcular los minutos, 1440, sonrío, eso es otra cosa. 
Ordeno en mi lunático desorden aquello que anhelo de ti, tu locura, tu mirada, tus manos, tus labios, echo de menos incluso tus demonios, noto a ras de piel y en lo más intimo de mi alma que esto funciona, no sabría explicarlo pero funciona, a ratos y en penumbra, a días y al amanecer, a horas y con palabras, a minutos y a corazón descubierto.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Contigo haría miles de cosas...

Contigo haría miles de cosas. Y las realizaría a cualquier hora del día, incluso, si nos ponemos noctámbulos, de la noche. Reservaría un segundo para conquistarte, no necesito más, y no porque te tenga sino porque las grandes seducciones arrancan desde el deseo, y este, juega a dos bandas.
Por la mañana, te despertaría sin palabras, incluso permitiría que las rendijas tatuaran tu espalda mientras ruedas hacia mi lado de la cama buscando mi celo. Te observaría, sí, como te incorporas, lentamente, acentuando la musculatura de tu espalda y, cerrando los ojos, imaginaría la entrega de armas, la mía principalmente, porque a estas horas de la mañana soy tuya sin condiciones.
Al llegar la tarde, a esa hora que los relojes pierden sin querer, escojo la mejor melodía y el mejor rincón para acentuarnos. A días somos sílabas tónicas y a otros, átonas, pero siempre vocablos con significado y significante, así somos.
Contigo haría miles de cosas, sobre todo al anochecer. Me desvestiría sin miedo, me revelaría en positivo y te confesaría las miles de cosas que haría contigo. 



sábado, 9 de septiembre de 2017

Es sábado y creo que te amo...

Es sábado y creo que te amo.
Afuera llueve, tintinean los cristales desde la siesta. Intenté dormitar un sueño o dos, más tarde pretendí esperarte despierta, pero acabé perdiéndome, abandonándome entre todos nuestros recuerdos, entre la cebada y los nocturnos, entre tu boca y tus manos, siempre en el infinito de un lecho vacío.
Me besas para despertarme, me retiras un mechón de pelo que se me ha quedado enganchado en el pendiente, me observas profundamente, tanto que los lepidópteros se vuelven locos en mis entrañas. Te sonrío y tú te inclinas de nuevo, me rodeas con tus brazos hasta alcanzar la intimidad deseada, te incorporas algo presuntuoso, sabes de mis debilidades, conoces esos rincones de mi cuerpo que estallan con una simple caricia, dominas la contienda bajo las sábanas y la conciliación sin ellas. 
Te sigo en silencio, hay madrugadas en las que sobran las palabras, es sábado y te amo. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

Sin que te sirva de precedente...

Sin que te sirva de precedente, cariño, me apasiona la forma que tienes de silenciarme sin decir nada. 
Reconozco que ando falta de inspiración, llevo horas esperando vocablos y en su lugar hallo tu boca, y tus labios. 
Me reconforta esa ternura con la que me abrazas, no aspiro a nada más, eso sí, me inspiro en todo. Y sé que el romanticismo no está de moda, quizás sea la edad, pero si me imagino con alguien, es contigo.