miércoles, 24 de agosto de 2016

Sunrise multicultural III

Vuelvo a retomar mi sunrise particular, ese poema que nació en 2006 cuando vivía en el Puerto de la Cruz, una tarde a la atardecida escuchando el tema Sunrise de Norah Jones.

Sunrise
Suena a sonrisa.
Sonrisa que ilumina
La tarde
Cuando el sol se pone.
Sonrisa que amanece
La luna
Y detiene el tiempo.
Sonríe mientras sunrise.

Dos años después creé este blog personal, le llamé SUNRISE-SONRISA y lo abrí con el citado texto. Fue el tiempo, o mejor dicho, una estudiante de Malta quien me animó a traducirlo a la mayor cantidad de lenguas posibles (mi trabajo me permite tener contacto con estudiantes de todo el mundo), así que me acepté el reto y empecé esta preciosa aventura poética multicultural.
A día de hoy está traducido a 21 lenguas.


Hoy esto continúa y ya son 22...



 夜明け
笑顔の響き
輝く笑顔
午後
太陽が沈む時
昇る笑顔

そして時間は止まる
笑顔と共にまた日は戻る

sábado, 20 de agosto de 2016

Voy a hacerte un amor de esos inolvidables...

Voy a hacerte un amor de esos inolvidables. De los que se saborean a pesar del tiempo y la distancia, de los que excitan al recordarse, un amor táctil, sin palabras, o mejor, con muchas de mirada.
Transitaré tu cuerpo y te cederé el paso, compartiremos el horizonte y el instante, conectaremos aquello que nos une y lo que nos diferencia, disfrutaremos de cada silencio, ahogaremos los deseos con jadeos, batallaremos, reconquistaremos territorios, no daremos por vivido aquello que está por llegar, jugaremos descalzos, nos rozaremos húmeda y vehementemente, nos cegaremos, dudaremos, porque en la duda está el beneficio, y navegaremos sin brújula y sin viento, seremos la melodía que se escucha al final de la noche, la que se rememora al llegar a casa, la que se saborea y se besa, la que se siente, seremos y a estas horas de la madrugada, somos.
TQ

viernes, 5 de agosto de 2016

A veces no tengo nada que contarte...

A veces no tengo nada que contarte y aún así podríamos estar horas y horas hablando.

Me turba tu presencia, me generas un apetito insaciable, me abrasas con tu mirada, ya no te cuento qué desencadenan tus manos bajo mi piel. Las caricias se transforman en corrientes eléctricas restablecidas; los besos, impactos a bocajarro; las sonrisas, magnetismos en carne viva.

Baten las aspas del ventilador de techo, me adormece su soniquete, pasas la mano sobre mi cintura intentando atrapar el perenquén, me vuelvo hacia ti insistiendo en ese silencio tan tácito que nos reservamos cuando nos pretendemos. Y así podríamos estar horas y horas conversando.