jueves, 4 de junio de 2015

La música tatúa el alma...


La música tatúa el alma, la machaca hasta sangrar, remueve las tripas, asalta las dudas y las embarca en periplos beligerantes, y al concluir las melodías, inquieta, y en ocasiones llora.

La música marca instantes, adorna encuentros y reencuentros, y con los desencuentros, se concentra. No hay nada más que mirar hacia atrás para escuchar antiguos amores, recuperar a aquellos que perdiste, amar a los que nunca dejaste de querer, renunciar a los que movieron cucarachas en tu estómago, esconder la tímida inocencia de los que sentiste en secreto, y sobre todo, deleitarte con los silencios rotos de aquel que puso voz a tus deseos.


Sin música no habría vidas.