sábado, 20 de diciembre de 2014

2014 con los cinco sentidos...

Como cada año por estas fechas echo la vista atrás y organizo las secuencias de los meses pretéritos. Cierro los ojos y envuelvo mis manos alrededor de una taza de café caliente. Escucho y escribo…
Es curioso cómo cambia todo, o cómo cambiamos nosotros. 2014 ha sido un año intenso en todos los sentidos, en todos. He gozado de una calma inmensa, he amado hasta el infinito, he llorado como hacía mucho no lo había hecho y he reído, mucho, porque así debe ser la vida, o por lo menos siento que es mi vida, una montaña rusa de emociones.

Si tuviera que darle un olor sería el del mar, ese Atlántico que me tiene conquistada y con el que me fundo cada vez que visito la isla de Tenerife.

El sonido, el profundo silencio a 2220 metros viendo atardecer en el Teide con mi primer mar de nubes de fondo.

El tacto, los besos y los abrazos de mi sobrino, incondicionales, directos y verdaderos.

2014 tiene dos sabores: los mojitos de Wolmer cuando salgo de “café torero” y el escaldón, un plato canario que probé este año por primera vez y que por supuesto me ha encantado.

Y para concluir, la imagen de este año fue esa noche en el karaoke durante mis vacaciones, imposible de olvidar.



(Curiosamente de los cinco sentidos cuatro están vinculados a la isla… sobran las explicaciones)

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